Recorrido de la isla de San Erasmo
Alrededor de10 kilómetros.
Duración: a pie 3 horas, en bici una hora.
Dificultad: ninguna.
Recorrido histórico y naturalista.
El Recorrido:
Se sale de El Lado Azul(12), donde se pueden encontrar las bicicletas. Nos internamos en la estrecha carretera girando a la izquierda y prosiguiendo a lo largo de la laguna (se verá un tramo anega bastante degradado). Se gira a la derecha, entrando, tras pasar una dársena, al camino sin asfaltar hacia la Torre Massimiliana y el Bar da Tedeschi. El camino se bifurca: a la derecha, se llega al embarcadero de la Actv (13) para la línea 18 vacacional y únicamente veraniega (para la Playa-Lido), mientras que prosiguiendo recto se llega al bar (13), abierto todos los días hasta medianoche, que se ubica a lo largo de la playita de San Erasmo. Desde aquí se puede gozar de un panorama marino particularmente cautivador, desde Punta Sabbioni, pasando por la boca del puerto, al Lido San Nicolò hasta el Lido Santa Maria Elisabetta, que se distingue por la cúpula del sagrario Militar, para terminar admirando el cercanísimo Forte di Sant'Andrea alle Vignole (Fuerte de S. Andrés de las Viñas) cerca de la invasión de recientes cuarteles del cuerpo especial de los Lagunares.
Antes del bar, a la izquierda, se ve la figura imponente de la Torre Massimiliana (13), construida por los austríacos sobre los restos de una fortificación napoleónica a mediados del siglo XIX. Desde la Torre se tiene una vista panorámica de la laguna y del Mar Adriático, sobre el cual se abre.
Volviendo al camino asfaltado, se sigue a lo largo del lado Marina de la Isla, unos dos km., entre campos cultivados y zarzas de moras que muestran bastante abandono. Tras una casa roja, se ve a la derecha una casa con forma de, reestructurada por una familia veneciana, ex observatorio telemétrico de la última guerra(6). Poco más adelante, una vez superado a la derecha un pequeño bosquecillo, se abre también a nuestra derecha un caminito de unos veinte metros, que nos lleva a la costa: desde aquí (14 o 15) se puede partir descalzos y valientemente hacia la Motta, o "seca del Bacàn", una playa isla de reciente formación donde se accede casi al mar abierto y al agua más límpia. Es lindo aventurarse en el fondo anegadizo cuando hay baja marea. Sin embargo, para recorrerla en el tramo en que se abre en un semicírculo en torno al otro ex observatorio telemétrico (también en estado de abandono), hay que volver a via Forti. Alcanzamos así una bifurcación importante: a la izquierda, se avanza entre arbustos y vides, hacia la iglesia, dejando a la derecha el pequeño cementerio (16), y, para el observador atento, inmediatamente después, escondido entre la baja vegetación espontánea crecida a los largo del camino, se ve a la derecha un cipo, propiedad de los terrenos que muestra las insignias de antiguos linajes venecianos. Pero esta vuelta es sólo para aquello que deseen acortar la excursión: Estamos de hecho sólo en la mitad de la isla; se puede proseguir sin dar la vuelta la cementerio, en via Forti, encontrando a la izquierda en ex agroturismo, ahora renombrado restaurante (16), para entrar finalmente en el fascinante y silencioso ambiente del los pantanos de pesca (17). El camino de grava y hierba recorre los pantanos entre los tamariscos. Después de algunos giros a la izquierda, alcanzamos finalmente el tramo asfaltado de via Motte que recorre la laguna. Los más curiosos podrán buscar en medio de los valles, entre los zarzales y los arbustos, los restos de un bunker de ladrillo, construido donde se encontraba el viejo ridotto San Erasmo, un fuerte austríaco.
Si en lugar de girar a la izquierda por el camino asfaltado, se prosigue por el camino de tierra, antes de la última casa se encuentra a la derecha una verja, a veces abierta, que da paso al fuerte ex ridotto nuevo de San Erasmo(13). Siguiendo el caminito de tierra se llega a un vasto prado desde el cual se disfruta de una increíble vista de Torcello, Burano y la laguna norte. Más allá de una hilera de árboles se encuentra el terreno anegadizo al borde de la laguna del extremo norte de la isla, en la que desgraciadamente se ha instalado un cementerio de automóviles y electrodomésticos (debido a los altos costes de los transportes). Volvemos hacia el sur, tomamos nuestro paseo sobre el caminito asfaltado hacia el centro habitado. Tras unos cientos de metros está el muelle de Punta Vela, de la empresa municipal de transportes (Actv) (19), última parada de la isla hacia Treporti: desde aquí se disfruta de una vista maravillosa, quizá la más bella de toda la laguna, hacia los cipreses de la isla del desierto, la pequeña y desolada Madonna del Monte, los vivos colores de Burano y la verde Mazzorbo.
Continuando durante un kilómetro por via Motte, se llega al centro de la isla y la iglesia parroquial (21). La construcción es del 1929. Aquí hay una tienda de ultramarinos (la única)(22) y el muelle de la Actv(21).
Prosiguiendo otros dos kilómetros por el mismo camino, llegamos a la bifurcación para la primera parada de la Actv (11), que hace tiempo se llamaba la de la Baracca, a la derecha, y para vovler a El lado Azul, a la izquierda. A lo largo de los fosos a los lados del camino es fácil tropezarse con las blancas Spilungone garcetas o, si tenemos suerte, con flamencos, o más raramente, en invierno, con alguna garza real solitaria.
Para "IL Lato Azzurro", Emanuele Maspoli